El Drone Que Quita Caries

drone

Día a día los odontopediatras tratamos de hacer la consulta lo más divertida y emocionante para nuestros pacientes . Lamentablemente los odontólogos tenemos una fama que cuesta quitar, pero después de una consulta odontopediátrica exitosa esto es cosa del pasado, todos los padres dicen: “si mi primera cita hubiera sido así, sería tan feliz.”

Es normal que usemos eufemismos para muchas de nuestras herramientas y aparatos dentales, por ejemplo, al Rayos X le decimos “cámara que toma fotos”. Los usamos para que los niños no se intimiden y tengan un punto de referencia con algo que conocen y así entiendan un poco mejor lo que vamos a hacer, muchos hasta sonríen mientras tomamos las radiografías y son los primeros que quieren ver como quedaron las fotos.

Los eufemismos son tan parte de mi vida que muchas veces cuando voy a consulta con mi esposo, que es periodoncista, quiero que me pongan el suctor en la boca y lo primero que digo es: “porfa me pasan el pato” y el y la asistente solo se ríen.

Toda esta antesala es para que entiendan que fue lo que me pasó con Pablito, un paciente estrella. Era la segunda vez que nos veíamos, está cita era un poco más tediosa que la primera, ya que íbamos a usar la famosa “pieza de mano” o el “taladro” para remover dos caries dentales que tenían sus muelitas; sus padres estaban ansiosos de la reacción.

Claramente no le iba a decir a Pablo que iba a usar un taladro en su boca, porque además de que no lo es, lo iba a asustar. La cita pasada me aseguré con los padres de que no intentaran explicarle nada sobre la cita porque muchas veces los enredan más de la cuenta, y más cuando están ansiosos.

En la consulta, cuando voy a usar la pieza de mano, les digo a mis pacientes que voy a limpiar el diente con polvo de estrellas o que un helicóptero que tira agua va a remover la caries dental que estaba atacando su diente, en el caso de Pablito la segunda opción le pareció perfecta y empezamos.

Todo iba perfecto, luego alzó la mano para pedir la palabra, me detuve, el pato se llevo el agua y esto fue lo qué pasó:

Pablo: -Dani, ¡Eso no suena como un helicoptero!
Dani: – ¿Seguro? A mi si se me parece. (Pensé que mi plan no estaba funcionando).
Pablo: -No Dani, estás mal. A mi me suena más como a un drone. ¿Sábes lo que es eso?
Dani: – Obvio, tenés toda la razón, es mucho más silencioso que un helicóptero.
Pablo: -Porfa quitame estas caries rápido como con un drone de los buenos y no de los malos, para poder irme a la casa.
Dani: -Perfecto. ¿Cuales son los malos?
Pablo: – Como uno que me dieron para Navidad, mi papá lo despegó y nunca volvió.

Inmediatamente me di cuenta que no era que Pablo estaba asustado o incomodo con la pieza de mano, sino de lo poco creativa que me había vuelto y en la rutina que había caído de decir siempre lo mismo.

Es impresionante la imaginación de los niños, tenemos que estar actualizados siempre y que esos eufemismos que utilizamos cambien día a día. Como padres es importante saber como explicarle a ellos las cosas, si no estamos seguros de que decir, es mejor no decir nada. A algunos niños le diremos que un drone les va a quitar las caries y puede que salgan corriendo, a como otros van a querer probar el drone ellos mismos.

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