Dedos De Chocofresa

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Daniel llegó feliz a su primera cita con un odontopediatra esta semana. Sus papás estaban más nerviosos de lo que él estaba ya que era la primera visita de Dani y porque ellos sabían que les había “agarrado tarde” en traerlo. Les expliqué que no hay un tarde o un temprano, y que lo bueno es que ya vinieron y vamos a poder empezar a trabajar en los cuidados bucales de Dani.

Dani acababa de cumplir 4 años, los papás me contaron que no han tenido ningún problema con los dientes de Dani, que la hora del cepillado es maravillosa y que casi no come cosas dulces; el problema por el cual lo traían es que no deja de “chuparse el dedo” o como lo llamamos nosotros los odontopediatras: tiene hábito de succión digital.

Siempre que un niño tiene este hábito les pregunto a ellos como se sienten al respecto. Los más pequeños se ponen tímidos; los más grandes normalmente me dicen que lo quieren dejar porque les da pena que sus compañeros de la escuela se den cuenta y que necesitan ayuda; otros que nunca lo quieren dejar porque los calma; pero algunos como Dani dicen algo totalmente diferente:

-Dra. Dani: “¿Dani, como te sentís cuando estás con los dedo en tu boca?

-Dani: “Muy bien.”

-Dra. Dani: “¿Te gustaría dejar de chupar tus dedos?”

-Dani: “¡No!”

-Dra. Dani: ¿Por qué no?

-Dani: “Porque saben delicioso.”

-Dra. Dani: ¿En serio? ¿A que saben?

-Dani: “Este a fresa y este otro a chocolate. Y si uso los dos al mismo tiempo, saben al queque de chocofresa que me encanta comer.”

Creo que con esa frase terminó mi conversación con Dani, no tenía nada que discutir o agregar en ese momento. Los papás se empezaron a reír porque el nunca les había dicho que sus dedos tenían sabores, y se impresionaron con su respuesta.

Mientras Dani jugaba con los juguetes de la clínica les explique a los papás lo que podíamos empezar a hacer en este momento por la madurez y la edad de Dani. Lo primero que quería dejar claro es que el hábito de succión digital es algo que los niños que lo tienen lo aman, yo siempre les pregunto a los papas que si ellos tienen algún hábito que no pueden dejar de hacer y la mayoría me dicen que sí, que no pueden no tomar café porque se sienten mal. Entonces yo les explico que quitarle el dedo al niño es como si les quitaran el café de un momento a otro, que deben de entender la dependencia que el niño tiene y que no debemos quitarlo de repente porque ellos lo sentirían como un castigo.

Entonces les di a los papas de Dani estos tips importantes: hablar con el niño y explicarle que lo que el hace está afectando los dientes y la mordida, establecer metas pequeñas e ir avanzando poco a poco (no se les va a exigir no realizar el hábito todo el día, sino se les dice “mientras veamos televisión vamos a tratar de no chuparnos el dedo de fresa ni el de chocolate y si lo hacemos por 6 días seguidos vamos a ir a celebrar al parque”, por ejemplo), no regañarlos sino entenderlos y muy importante preguntarles como se sienten ellos en el proceso.

Dani tenía dos sabores en sus manos, algunos tienen uno y otros ninguno, sé que poco a poco vamos a ir ayudando a Dani para que ese hábito no afecte sus dientes junto con sus papas. El trabajo en equipo es la clave siempre, si todos ponemos un granito de arena llegamos a la meta más rápido.

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