Sueños De Infancia

 

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Esta es la historia de Emma y Felipe, dos niños que llegaron a la clínica hace dos semanas. Ellos no se conocen pero tienen sueños y metas muy claras para su futuro. No importa lo que sus padres hagan o las carreras profesionales que están más acostumbrados de escuchar ellos tienen en mente lo que quieren hacer cuando sean grandes.

¿Quién no soñó ser algo de grande? Creo que todos en algún momento pasamos por ese momento y nos parecía lo más increíble ser grandes y poder trabajar en lo que pensábamos que sería nuestro trabajo soñado.

Estos niños me hicieron revivir un poco mi infancia, fue mucha casualidad que los dos vinieran el mismo día y los dos dijeran algo que me llenó mi corazón.

-Emma: “Quiero ser dientora cuando sea grande.”

-Dani: “¿Qué es ser dientora?”

-Emma: “Doctora pero de dientes.”

Luego unas horas después llego Felipe:

-Dani: “Feli, que es lo que más te gusta hacer?”

-Felipe: “Jugar con aviones, y cuando sea grande voy a ser pilotante de aviones.”

Estas dos palabras, por más que sé que no están bien dichas me alegraron mi corazón, ellos ya tenían un plan en mente de que hacer cuando fueran grandes, algo que muchas veces los adultos no sabemos ni estamos cerca de estar tan seguro de algún plan futuro.

Cuando era niña me recuerdo ir al odontólogo y pensar en mis adentros: “¡Quiero ser dentista!”, amaba todos los aparatos que tenían para arreglar los dientes, lo ordenado que siempre tenían todo y lo limpio que dejaban mis dientes. Durante mi adolescencia dejé el deseo de ser dentista y lo cambié por ser ingeniera. Pero, en el momento que decidí estudiar odontología me acordé de ese sueño de niña y me salió una sonrisa en mi cara, sentí que estaba cumpliendo un sueño.

Y, aunque no me crean, el otro sueño que tuve de niña era que quería era ser piloto como mi papá, me acuerdo de estudiar las cosas que le enviaban a mi hermano en la escuela de aviación y de aprender a cuantos grados se debía de girar para devolverme de “x” a “y” mientras íbamos de camino a la playa con mi familia. Este es un suenõ no cumplido todavía, que creo que por miedo tampoco lo haría en este momento, pero no sabemos las cosas que nos pueda traer la vida.

De niños tenemos sueños, no tenemos barreras para creer en lo que podemos llegar a convertirnos, ese raciocinio que tenemos como adulto nos ayuda bastante en algunos momentos, pero a veces tenemos que ignorarlo y simplemente dejarnos ir por nuestros sueños y cumplirlos.

Los papas de Emma y de Felipe los dejan soñar, como también me dejaron mis papas. A los tres nos dejaron abrir las alas y volar. Hagamos esto con los niños que tenemos alrededor, pero también con nosotros mismos y que nada nos detenga para cumplir nuestros sueños.

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